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El refugio

No sé en que momento decidí que necesitaba escapar. Creo que mucho antes de que lo hiciera ya estaba escapando de lo más profundo de mi. Necesitaba encontrar un lugar en el que todo fuera fácil, no hubiera miedos ni recuerdos, un lugar en el que no  tuviera que dormir con la luz encendida por el miedo que me daba lo oscuro de  mi corazón. Necesitaba un refugio,necesitaba ese sitio en el que encontrar mi paz.

Así que decidí marchar y solo me bastó soplar y dejarme llevar para aparecer en otro lugar. Ese otro lugar era precioso, reinaba la sencillez y la calma, no había ninguna lista con recuerdos a olvidar, todo era silencio y belleza. Había encontrado mi refugio, me sentía feliz y me sonreía a mi misma por haber sido capaz de haber llegado hasta allí.

Pero un día, una horrible tormenta vino a mi refugio y lo destruyó todo. Se llevó todas las cosas preciosas, me quitó mi silencio y me volvió a llenar los oídos de historias de miedo, volvió complicado lo sencillo, destruyó ese refugio que era tan bello  y me dejó sola en un  lugar que se me tornó el más angustioso del mundo. Me rebosaba el miedo y llena de dolor decidí abandonar ese sitio y volver a marchar.

Recogí mis cosas, muchas de ellas estaban rotas de la tormenta que habían sufrido, las recompuse como pude y las metí en mi maleta de sueños olvidados. Necesitaba marchar de nuevo,  así que solo me bastó soplar y dejarme llevar para aparecer en otro lugar.

Encontré tantos lugares preciosos como tormentas horribles que me los volvieron a robar. De un sitio a otro, con mi maleta llena de sueños ya rotos, cada vez más lejos, cada vez los sitios eran menos bonitos y las tormentas cada vez  eran más horribles. Y yo cambiaba y cambiaba, y solo soplaba y me dejaba llevar hasta aparecer en otro lugar.

Y así se me fue gastando el aire, llegó un día en que  ya no podía soplar y en un último  intento por volver a dejarme llevar soplé tan fuerte tan fuerte que sin querer entré dentro de mi.

Llegué a un lugar en el que se escuchaban los latidos de mi corazón, en donde estaban todas las palabras que no dije, todos los perdones que me debía. En ese lugar encontré los otros trozos de las cosas que se  habían ido rompiendo por  las tormentas, era un lugar cálido, estaba un poco desordenado y es que hacía tiempo que no pasaba por ahí y se encontraba sin decorar. Y de repente lo vi  todo tan bonito, allí tenía mi silencio , todas mis cosas preciosas, mi sencillez y mi calma y mis cuentos bonitos para irme a dormir.

Comprendí que ese era mi refugio, que daba igual las vueltas que diera al mundo que al final ese lugar había estado siempre dentro de mi. Y ya no me importaban las tormentas horribles, porque me había encontrado a mi misma  ,ya no tenía que volver a escapar y  ahora solo tenía que soplar, que soplar bien fuerte… y no dejarme llevar.

refugio

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6 comentarios sobre “El refugio

  1. Fantástico y la pura verdad. No hace falta buscar y buscar en el exterior, la verdad, la paz, la tranquilidad, todas las respuestas…siempre están en tu interior. Namaste.

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  2. Aunque parezca que es evidente, es muy difícil el conocernos, nos asustamos a nosotros mismos y por eso siempre buscamos en el exterior las respuestas, es un trabajo muy duro el de pararte a escucharte y para merece la pena el resultado final. Namaste, un abrazo

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  3. Muchas gracias Eila! Me haces muy feliz con tus comentarios. Un abrazo muy fuerte , que tengas un gran día

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